El vino tinto, considerado un clásico mundial y protagonista habitual en la cocina y en los festejos, tiene su fecha especial cada 24 de noviembre, cuando se celebra el Día Mundial del Vino Tinto.
Conocido también como vino rojo, se elabora a partir de uvas tintas y obtiene su color gracias al contacto con la piel de la fruta. Tras su producción, el vino envejece en barricas y se clasifica de acuerdo con ese proceso:
-Vino joven: sin crianza o con muy poca.
-Crianza: entre medio año y un año en barrica, más dos años de reposo en botella.
-Reserva: un año en barrica y tres en botella.
-Gran Reserva: 18 meses en barrica y venta hasta el sexto año, solo en añadas de gran calidad.
Su historia es antigua: desde restos de bodegas del 6000 a.C. hasta referencias a la tradición vitivinícola griega del siglo VII a.C.
Propiedades y aportes a la salud
Cuando se bebe de manera responsable, el vino tinto ofrece nutrientes esenciales y compuestos protectores. Entre ellos destacan el resveratrol —que, según Harvard, ayuda a retrasar el envejecimiento— y los flavonoides —que científicos de Barcelona relacionan con la protección de la piel frente a los rayos UV—.
Sus beneficios incluyen:
– Reducción de riesgos cardiovasculares.
– Prevención de artrosis, colesterol alto y enfermedades degenerativas.
– Menor probabilidad de infecciones bucales.
– Apoyo a la salud cognitiva y al control del peso.
– Efecto relajante por la liberación de endorfinas.
Disfruta este día especial con una copa de vino tinto. ¡Salud!