Cada 15 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Histiocitosis, una fecha dedicada a promover el conocimiento, la sensibilización y el diagnóstico oportuno de esta enfermedad considerada rara, la cual se origina por la proliferación irregular y la mutación genética de células del sistema inmunológico conocidas como histiocitos. Cuando estas células crecen o se activan de forma anómala, pueden acumularse y dañar progresivamente diversos órganos y tejidos del cuerpo humano, afectando la calidad de vida de quienes la padecen.
De acuerdo con la especialista Iris Gallardo Gallardo, médica adscrita al área de Hemato-Oncología Pediátrica del Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”, la histiocitosis puede presentarse mediante múltiples formas clínicas, lo que a menudo complica su identificación temprana. Entre sus manifestaciones más comunes se encuentran lesiones en la piel similares a dermatitis, además de alteraciones que pueden comprometer órganos vitales como el hígado, pulmones, huesos, sistema nervioso central e incluso la médula ósea.
La experta señaló que, aunque existen diferentes subtipos, algunos se consideran una enfermedad neoplásica y pueden ser curables mediante tratamiento oportuno, motivo por el cual insistió en la necesidad de que el personal médico mantenga un alto nivel de sospecha clínica. El mayor reto, dijo, es su detección temprana, ya que los primeros síntomas pueden confundirse con procesos infecciosos comunes, alergias, asma, artritis, dermatitis o cuadros inflamatorios no graves.
Si bien puede diagnosticarse en cualquier etapa de la vida, esta patología es más frecuente en niñas, niños y adolescentes. El abordaje adecuado requiere estudios especializados como biopsias para confirmar el comportamiento de los histiocitos anormales, así como ultrasonidos, tomografías y resonancias magnéticas, que permiten determinar la extensión y localización de la enfermedad dentro del organismo.