El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció una conferencia de prensa desde su club Mar-a-Lago, en Palm Beach, tras el operativo militar estadounidense en Venezuela que derivó en la captura del mandatario Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. En el acto estuvieron presentes el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el secretario de Estado, Marco Rubio, y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto.
Durante su mensaje, Trump afirmó que Estados Unidos gobernará Venezuela “hasta que llegue el momento de llevar a cabo una transición segura”, con el objetivo de evitar que otro actor replique la situación que, dijo, ha afectado al país sudamericano. “El dictador y terrorista Maduro ya no está en Venezuela. Su gente es libre. Hoy, Venezuela despierta como una nación más orgullosa”, declaró.
El mandatario no descartó una nueva intervención militar si llegara a ser necesaria y adelantó que empresas petroleras estadounidenses volverán a operar en territorio venezolano. Aseguró que la industria petrolera del país “ha sido un fracaso durante mucho tiempo” y sostuvo que grandes compañías de Estados Unidos invertirán miles de millones de dólares para rehabilitar la infraestructura y reactivar la producción.
Trump también advirtió que Washington no permitirá que potencias extranjeras ganen influencia en el hemisferio occidental y acusó a Maduro de haber introducido armas y actores adversarios en la región, las cuales —según dijo— fueron utilizadas durante la noche previa al operativo.
Por su parte, el general Dan Caine calificó la detención como una acción “de extrema precisión”, en la que participaron alrededor de 150 aeronaves de manera coordinada, con el objetivo de ingresar al centro de Caracas manteniendo la sorpresa táctica. Detalló que el operativo fue resultado de un amplio trabajo de inteligencia sobre los movimientos y rutinas del líder venezolano.
El secretario de Estado, Marco Rubio, destacó que Trump es “un presidente de acción” y subrayó que el gobierno de Maduro carecía de legitimidad. “Nicolás Maduro no es el presidente legítimo de Venezuela; es un fugitivo con una recompensa de 50 millones de dólares. Al capturarlo, nos hemos ahorrado ese monto”, afirmó.