Aunque la fecha no se encuentra establecida como día de descanso en la Ley Federal del Trabajo, el Día del Abuelo es una jornada significativa en la que familias, escuelas y autoridades locales rinden tributo a las personas mayores, reconociendo su aporte en la transmisión de valores, en la vida familiar y en el desarrollo de la sociedad.
El origen de esta celebración cuenta con diferentes versiones. Una la relaciona con la fiesta religiosa de San Agustín de Hipona, cuya conmemoración en la Iglesia católica se realiza el 28 de agosto y que fue considerado patrono de los adultos mayores. Otra señala que en 1957, durante un congreso médico, se propuso destinar esta fecha a los abuelos. También se recuerda al locutor chihuahuense Edgar Fernando Gaytán Monzón, quien impulsó y popularizó la conmemoración a través de su programa radial La Hora Azul.
En el plano internacional, la ONU proclamó en 1982 a agosto como el Mes de la Vejez, lo que influyó en que en México se oficializara la fecha un año después.
Desde 1983, el 28 de agosto quedó reconocido como Día del Abuelo, aunque con el paso del tiempo también se le ha llamado Día del Anciano, Día Nacional del Adulto Mayor o Día Nacional de las Personas Mayores, con la intención de incluir a toda la población adulta mayor más allá de su papel dentro de la familia.
La conmemoración adquiere especial relevancia en el panorama actual: en 2025, México registra cerca de 17 millones de personas adultas mayores, equivalente al 12.8 % de la población total.
Las proyecciones demográficas prevén que para 2030 este sector representará casi el 15 % y que hacia 2070 superará el 34 %. Además, se estima que más de la mitad de los abuelos y abuelas participan activamente en el cuidado de los niños, lo que resalta su influencia y presencia en la vida familiar.