La diabetes tipo 2 puede revertirse o entrar en remisión cuando se logra una reducción importante del peso, se mejora la respuesta del organismo a la insulina y se adoptan rutinas constantes de alimentación saludable y actividad física, explicó Elise Maita Orta, bioquímica en alimentos y especialista en síndrome metabólico y obesidad.
Indicó que investigaciones realizadas por la Universidad de Newcastle y otras instituciones internacionales han demostrado que, al disminuir la grasa acumulada en el hígado y el páncreas mediante dietas controladas y modificaciones en los hábitos cotidianos, muchas personas pueden normalizar su glucosa sin necesidad de medicamentos.
Maita Orta aclaró que no se trata de una cura definitiva, sino de una remisión que exige disciplina, seguimiento médico y nutricional, y un fuerte compromiso personal, especialmente cuando el diagnóstico se obtiene en etapas tempranas.
“El cuerpo puede recuperarse de forma notable. Con las condiciones adecuadas —una alimentación nutritiva, buen descanso, actividad física diaria y manejo adecuado del estrés— es posible revertir mucho del daño metabólico y mejorar la calidad de vida”, señaló.
Agregó que la diabetes continúa siendo uno de los mayores retos de salud pública en México y el mundo. Aunque afecta a millones, casi la mitad de quienes la padecen desconoce su condición.
La especialista destacó que, cuando la enfermedad se detecta y se atiende a tiempo, es posible mantener una buena calidad de vida. Un diagnóstico temprano facilita la creación de un plan integral que incluya una dieta equilibrada, ejercicio constante, control del peso y, si es necesario, el uso de medicamentos o insulina.
Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2022), cerca del 18 % de los adultos en México viven con diabetes. A escala global, uno de cada nueve adultos la padece, y el 43 % no está al tanto de su diagnóstico.
También explicó que la diabetes tipo 1 suele manifestarse en la infancia o adolescencia debido a que el sistema inmunológico destruye las células del páncreas responsables de producir insulina. La tipo 2, más común en adultos, aparece cuando el cuerpo genera insulina pero las células no la utilizan adecuadamente, generalmente por sobrepeso, inactividad física o predisposición genética. Subrayó que contar con antecedentes familiares no determina necesariamente desarrollarla, siempre que se adopten hábitos saludables.
Maita Orta alertó sobre el incremento de trastornos metabólicos en la niñez mexicana, impulsado por el consumo de alimentos ultraprocesados, el exceso de azúcar y la falta de movimiento desde edades tempranas.
Estudios recientes señalan que uno de cada tres niños en edad escolar presenta sobrepeso u obesidad, lo cual aumenta la probabilidad de desarrollar resistencia a la insulina, hígado graso, alteraciones en los lípidos y prediabetes incluso antes de la adolescencia.
“Estamos observando más casos de menores con señales tempranas de disfunción metabólica. Esto no solo acelera la aparición de una posible diabetes tipo 2 en la adultez, sino que también repercute en su energía, rendimiento escolar y bienestar emocional”, advirtió.
La prevención desde la niñez —añadió— requiere educación alimentaria en casa, escuelas que promuevan entornos saludables y políticas públicas que garanticen el acceso a alimentos frescos y espacios seguros para la actividad física diaria.
En un país donde la diabetes se mantiene como una de las principales causas de muerte, detectar la enfermedad a tiempo es clave para salvar vidas. La combinación de diagnóstico oportuno, educación y compromiso personal es hoy la mejor estrategia para enfrentar este problema creciente y silencioso.
“La prevención no solo mejora el pronóstico de cada persona, también disminuye los costos asociados con tratamientos y hospitalizaciones”, concluyó la especialista.