La antorcha olímpica para los próximos Juegos de Invierno comenzó oficialmente su travesía en Olimpia, Grecia, con destino a Milán-Cortina, Italia. La ceremonia, tradicionalmente solemne y emotiva, se vio afectada por las condiciones meteorológicas cambiantes.
Pese al cielo irregular, con alternancia de nubes densas y breves destellos de sol, el acto en el sitio donde nacieron los Juegos Olímpicos de la Antigüedad estuvo marcado por la conmoción de Kirsty Coventry, recién nombrada presidenta del Comité Olímpico Internacional (COI), quien no pudo contener las lágrimas.
Coventry, exnadadora y elegida al frente del COI en marzo pasado, reiteró el mensaje de paz que acompaña al movimiento olímpico y que cobrará especial relevancia durante los Juegos, programados del 6 al 22 de febrero, en un escenario mundial marcado por conflictos armados.
“Estamos profundamente satisfechos porque esta ceremonia nos recuerda el verdadero significado de los Juegos”, señaló al inicio de su intervención.
La presidenta subrayó que la cita olímpica “une a las personas en competencia amistosa, basada en el respeto y la concordia”, palabras que pronunció visiblemente emocionada antes de una pausa acompañada por aplausos.
Coventry insistió en que, en una época marcada por divisiones globales, los Juegos representan un símbolo esencial. Agregó que es responsabilidad del COI garantizar que atletas de todo el mundo puedan encontrarse y competir en un ambiente pacífico.
“La misión de los Juegos es derribar los muros que se interpongan en nuestro camino”, subrayó.
Por su parte, Giovanni Malago, presidente del comité organizador de Milán-Cortina 2026, destacó el valor de la armonía y la cohesión que caracterizarán la edición, que comenzará en 72 días.
Debido a la lluvia prevista en Olimpia, la antorcha no pudo encenderse de manera tradicional mediante los rayos del sol. En su lugar, se utilizó una llama obtenida durante el ensayo general del lunes, la cual fue preservada para esta jornada y entregada al primer portador del relevo, el griego Petros Gaidatzis, medallista de bronce en remo en París 2024.
Durante la ceremonia, las nubes continuaron alternándose con momentos soleados.
Ceremonia con esencia de la Antigua Grecia
La actriz griega Mary Mina entregó la antorcha a Gaidatzis, acompañada de las tradicionales “sacerdotisas” vestidas con atuendos inspirados en la estética clásica.
Posteriormente, el atleta pasó la llama a la primera relevista italiana, Stefania Belmondo, doble campeona olímpica en esquí de fondo, y juntos avanzaron unos metros hasta encontrarse con Armin Zöggeler, dos veces campeón olímpico en luge, quien fungió como tercer relevista.
Tras un relevo de nueve días por territorio griego, la ceremonia de entrega está programada para el 4 de diciembre en el estadio Panathinaikó de Atenas. Dos días después, iniciará el recorrido italiano en Roma.
La antorcha será portada por 10,001 relevistas y recorrerá 12,000 kilómetros durante 63 días, atravesando Italia de norte a sur y de este a oeste, con paradas emblemáticas en Siena, Pompeya y Venecia.
El 26 de enero arribará a Cortina d’Ampezzo y el 6 de febrero llegará a Milán para la ceremonia inaugural en el estadio de San Siro.
Esta edición marca el regreso de los Juegos de Invierno a los Alpes, su entorno natural, tras varias ediciones en países sin una tradición sólida en deportes invernales.
Una tradición milenaria
Cada dos años, la ceremonia en Olimpia se celebra cerca del estadio donde los jóvenes atletas competían en los primeros Juegos en el siglo VIII a. C.
El encendido de la llama suele realizarse en el exterior, frente a las ruinas del templo de Hera, mediante un espejo cóncavo que concentra los rayos solares. Este santuario, dedicado a Zeus —antiguo dios de la lluvia—, ha sufrido deterioros a lo largo de la historia debido a terremotos e inundaciones.