En la sala destinada al tratamiento de la desnutrición infantil en el hospital Nasser, se observan dibujos de niños corriendo, sonriendo y jugando entre globos y flores.
Debajo de estas imágenes, un grupo de madres palestinas vigilan en silencio a sus bebés, demasiado débiles por el hambre para llorar o moverse.
Según relataron médicos a Reuters, este silencio es común en las áreas donde se atiende a niños con desnutrición severa.
«Siempre está aletargada, recostada… no responde», expresó Zeina Radwan sobre su hija María Suhaib Radwan, de diez meses. Explicó que no ha podido conseguir leche ni alimentos suficientes, y no puede amamantar porque ella misma sufre desnutrición, sobreviviendo con una sola comida al día.
Durante cinco días, periodistas de Reuters documentaron la situación en el Complejo Médico Nasser, uno de los pocos hospitales en Gaza que aún pueden tratar a menores con cuadros críticos de desnutrición.
Desde que comenzó el conflicto con Hamás en octubre de 2023, Israel cortó el suministro de productos básicos al enclave, agotando las reservas alimenticias. Aunque el bloqueo se alivió parcialmente en mayo, las restricciones persisten. Israel justifica estas medidas como necesarias para evitar que la ayuda llegue a grupos armados.
La agencia israelí COGAT indicó que no limita el ingreso de ayuda humanitaria, pero señaló que las agencias internacionales enfrentan desafíos logísticos dentro del territorio.
La situación se deterioró aún más en junio y julio. La OMS alertó sobre una posible hambruna a gran escala, y las imágenes de niños con desnutrición extrema han causado conmoción mundial. El Ministerio de Salud gazatí reportó 151 muertes relacionadas con desnutrición, entre ellas 89 menores, principalmente en las últimas semanas. Un organismo internacional confirmó el martes que la hambruna ya está presente.
Israel ha negado que su intención sea provocar hambre en Gaza y anunció nuevas acciones para facilitar el ingreso de ayuda: ceses temporales al fuego, lanzamiento aéreo de víveres y apertura de rutas seguras. La ONU advierte que se requiere una operación humanitaria de gran escala para frenar la crisis.
Las autoridades israelíes afirman que muchas víctimas de desnutrición padecían enfermedades preexistentes, lo cual, según expertos, es habitual en las primeras fases de una crisis de hambre. Sin embargo, Al-Farra informó que actualmente atienden a niños que previamente estaban sanos, como Wateen Abu Amounah, una bebé nacida hace casi tres meses que hoy pesa 100 gramos menos que al nacer.
La situación se agrava por la falta de fórmulas terapéuticas especiales, esenciales para los recién nacidos, que además requieren agua potable para su preparación. Tanto la OMS como el hospital confirman que estos productos se están acabando.
En solo las dos primeras semanas de julio, más de 5 mil niños menores de cinco años recibieron atención por desnutrición. El 18% de ellos presentaba cuadros severos. Esto supera al total registrado en todo junio, que ya era el más alto desde el inicio del conflicto, según la OMS, que además advierte que las cifras podrían estar subestimadas.
En julio, 73 niños fueron hospitalizados por desnutrición con complicaciones, casi el doble de los 39 de junio, pero las camas disponibles son insuficientes.
con información de Reuters