El Departamento de Justicia de Estados Unidos actualizó la imputación contra el presidente depuesto de Venezuela, Nicolás Maduro, y suprimió gran parte de las menciones al llamado Cártel de los Soles. La modificación atenúa el tono del documento sin eliminar los señalamientos principales por narcotráfico y narcoterrorismo, según el expediente judicial revisado y reportes de prensa.
La acusación original, presentada en 2020 ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York, sostenía que Maduro “ayudó a gestionar y, en última instancia, a liderar” el Cártel de los Soles conforme consolidaba su poder, una narrativa reiterada por el entonces presidente Donald Trump para sustentar su estrategia antidrogas en el Caribe.
No obstante, la nueva versión ya no lo describe como líder del grupo y reduce de forma significativa el uso del término, que ahora aparece únicamente como referencia a un “sistema de clientelismo”, de acuerdo con la agencia EFE y el propio documento judicial.
El escrito actualizado afirma que Maduro “participa, perpetúa y protege una cultura de corrupción” en la que élites venezolanas obtienen beneficios del narcotráfico y de la protección a socios criminales. Agrega que esos recursos se canalizan hacia funcionarios corruptos que operan dentro de un esquema de clientelismo encabezado por quienes ocupan los niveles más altos, identificado como el Cártel de los Soles.
Esta moderación del lenguaje contrasta con declaraciones públicas de Trump, quien señaló que la captura de Maduro formaría parte de una operación más amplia para desmantelar dicho entramado, según versiones recogidas por medios estadounidenses.
En paralelo, Washington reforzó el marco político y legal contra el presunto grupo. El Departamento de Estado anunció que el Cártel de los Soles sería designado como Organización Terrorista Extranjera (FTO) a partir del 24 de noviembre de 2025, tras haber sido clasificado previamente como Terrorista Global Especialmente Designado (SDGT).
Aunque un comunicado oficial describió al grupo como “encabezado por Nicolás Maduro” y otros altos funcionarios, esa caracterización queda menos explícita en la nueva imputación penal.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron por primera vez ante la justicia estadounidense en Manhattan, donde ambos se declararon no culpables. El exmandatario enfrenta cargos por conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos relacionados con armas; durante la audiencia se presentó como presidente de Venezuela y “prisionero de guerra”.
Hasta ahora, las autoridades estadounidenses no han explicado las razones del ajuste en el texto relativo al Cártel de los Soles, aunque el expediente mantiene la tesis de que el poder político en Venezuela facilitó el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.