El gobierno de Estados Unidos incautó los petroleros Sophia y Marinera, con lo que suma cuatro buques decomisados en las últimas cinco semanas como parte del bloqueo total al petróleo venezolano. El Marinera, antes conocido como Bella 1, fue interceptado tras una persecución de varias semanas y abordado por fuerzas militares estadounidenses en aguas del Atlántico Norte, cerca de Islandia, luego de ser declarado “apátrida” por Washington.
Rusia condenó el operativo, acusó a Estados Unidos de usar la fuerza de manera ilegal en aguas internacionales y exigió un trato digno para la tripulación, al tiempo que aseguró que el buque contaba con un permiso temporal para navegar bajo bandera rusa. Por su parte, Estados Unidos sostuvo que se trataba de una embarcación de la llamada “flota fantasma” venezolana, sancionada desde 2024 por presuntos vínculos con Hezbolá e Irán, y sujeta a una orden judicial de incautación.
En paralelo, el petrolero Sophia fue asegurado por fuerzas estadounidenses en el Caribe, confirmó el Comando Sur. Estas acciones forman parte de la estrategia de presión de la Casa Blanca para controlar la producción y comercialización del crudo venezolano, mientras continúan las tensiones diplomáticas con Rusia.
En este contexto, Venezuela anunció que negocia con Estados Unidos la venta de petróleo bajo condiciones específicas, con ingresos que serían administrados por Washington y destinados a la compra de productos estadounidenses, en medio de un retiro selectivo de sanciones para permitir la exportación del crudo.