Pequeño, colorido y siempre a la mano, el chicle es una de las golosinas más famosas del planeta y cuenta con una fecha especial en el calendario. Cada 13 de enero se celebra el Día Mundial del Chicle, dedicado a esta popular goma de mascar.
Masticar chicle es una experiencia simple pero agradable: basta con desenvolverlo y disfrutar de su sabor persistente. Hoy en día existe una enorme diversidad de formas, colores y combinaciones que se adaptan a todos los gustos.
-Entre sus principales beneficios destacan:
-Estimula la atención y el enfoque mental.
-Contribuye a mantener los dientes limpios.
-Mejora la dicción y la respiración.
-Ayuda a aliviar la tensión y el estrés.
-Genera mayor sensación de llenura.
El chicle fue registrado oficialmente en 1869, cuando William Semple obtuvo su patente.
Origen y composición
Aunque suele llamarse goma de mascar, el chicle se produce a partir de una base sintética elaborada con acetato polivinílico. En su composición suelen incluirse azúcares o glucosa, además de aditivos como colorantes, saborizantes, suavizantes y edulcorantes.
En el pasado, la base se obtenía de la savia del árbol chiclero.
De hecho, la palabra “chicle” deriva del náhuatl tzictli, término usado desde tiempos precolombinos para nombrar la sustancia extraída del Manilkara zapota, árbol propio de Mesoamérica.
Para su elaboración industrial se crea primero una base elástica, a la que se incorporan ingredientes que aportan aroma, color y sabor. Luego se moldea, se enfría y se corta según la presentación final.
Curiosidades del chicle
-La burbuja más grande registrada midió alrededor de 50 centímetros.
-“Bubblegum Alley”, en San Luis Obispo, California, es un callejón cubierto de chicles y convertido en atractivo turístico.
-Singapur prohibió el uso y comercialización del chicle en 1992.
-El chicle sin azúcar surgió en 1960.
-Es el único producto comestible que se mastica sin ser tragado.-Los primeros sabores en el mercado fueron menta y regaliz.