El primer ministro de Canadá, Mark Carney, destacó el fortalecimiento de los vínculos con China y elogió el liderazgo del presidente Xi Jinping, al señalar que ambos países están abriendo una nueva etapa de cooperación en un contexto internacional marcado por la fragmentación y la incertidumbre.
Durante su visita oficial de cuatro días a Beijing —la primera de un jefe de gobierno canadiense desde 2017— Carney subrayó que el diálogo con China ha avanzado con rapidez y sentó las bases para una colaboración estratégica en áreas como energía, agricultura, comercio, seguridad y relaciones entre pueblos. El optimismo del mandatario se da tras meses de acercamiento para recomponer una relación que se deterioró durante la administración anterior.
Este giro también responde al interés de Canadá por diversificar sus mercados de exportación, luego de las tensiones comerciales con Estados Unidos, su principal socio, y de los comentarios del presidente Donald Trump que cuestionaron la relevancia del acuerdo comercial de América del Norte. En este escenario, China se consolida como el segundo socio comercial de Canadá.
Las conversaciones no han estado exentas de temas sensibles. Persisten negociaciones sobre los aranceles a los vehículos eléctricos chinos, impuestos por Canadá en 2024, y las represalias de Beijing contra productos agrícolas canadienses, que afectaron las exportaciones en 2025. No obstante, ambas partes acordaron mantener abiertos los canales de comunicación para resolver disputas comerciales.
Como parte del acercamiento, Ottawa y Beijing firmaron una hoja de ruta económica y comercial que promueve inversiones mutuas en sectores clave, desde energía y agricultura hasta manufactura avanzada, aeroespacial y servicios. Además, se planteó ampliar la cooperación energética, incluyendo petróleo, gas y uranio.
Carney afirmó que estos acuerdos representan un ejemplo de cooperación internacional en tiempos de desorden global, mientras que su agenda en China incluyó reuniones con altos funcionarios y directivos de importantes empresas de energía, tecnología, finanzas y comercio electrónico, reforzando la apuesta por una relación bilateral renovada.