El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que podría recurrir a la Ley de Insurrección para desplegar tropas federales en Minneapolis, en medio de protestas persistentes contra el ICE tras varios tiroteos protagonizados por agentes federales que han elevado la tensión en la ciudad.
La amenaza se dio luego de que un agente hiriera de bala a un hombre durante un operativo, hecho ocurrido días después de la muerte de una mujer a manos de otro agente, incidente que detonó manifestaciones y enfrentamientos con las autoridades.
Trump ha reiterado su disposición a usar esta ley —poco aplicada— para imponer el orden, incluso sin el respaldo de autoridades estatales, y acusó a funcionarios locales de permitir actos violentos contra agentes federales. Mientras tanto, las protestas han incluido el uso de gas lacrimógeno por parte de las fuerzas del orden y respuestas con objetos por parte de algunos manifestantes, aunque la situación comenzó a calmarse tras varias horas.
El alcalde de Minneapolis calificó el escenario como insostenible y denunció que la presencia de unos 600 agentes federales ha generado miedo e indignación entre la población. El DHS defendió los operativos, reportó miles de arrestos en el estado y aseguró que no habrá marcha atrás, al tiempo que justificó el uso de la fuerza como defensa propia en el más reciente tiroteo.
El conflicto también se trasladó a los tribunales, donde un juez evalúa una solicitud para frenar la ofensiva migratoria. Autoridades estatales y el gobernador de Minnesota han exigido una pausa para reducir la tensión, calificando la situación como caótica y alejada de un simple control migratorio. En paralelo, el Pentágono analiza enviar apoyo legal militar, una posibilidad que ha generado preocupación entre especialistas.