En el marco del Día Mundial de la Diabetes, que se celebra el 14 de noviembre, el Poder del Consumidor y el Instituto Nacional de Salud Pública llevaron a cabo un seminario virtual para revisar la situación actual de esta enfermedad en México. El encuentro puso énfasis en las cifras de mortalidad, el impacto que tiene el consumo de bebidas azucaradas y la urgencia de fortalecer políticas públicas para contener la epidemia.
La diabetes continúa ubicándose entre las primeras causas de muerte en el país. Tan solo en 2024 se registraron 112,641 fallecimientos por esta enfermedad, según datos preliminares del INEGI. A ello se suma que en 2022 el 18.3% de la población adulta —unos 14.6 millones de personas— vivía con diabetes, de acuerdo con estudios del INSP.
El problema se agrava debido a factores modificables, particularmente la ingesta elevada de bebidas azucaradas. Un estudio difundido en Nature Medicine estimó que en México el 30% de los casos nuevos de diabetes tipo 2 (169,425 anuales) y el 14.9% de las muertes por esta causa están relacionadas con su consumo.
En el caso de enfermedades cardiovasculares, un 13.5% de los nuevos diagnósticos (60,850) y el 9.2% de los fallecimientos también se atribuyen a estas bebidas. En los últimos 30 años, la incidencia de diabetes y padecimientos cardiovasculares se ha duplicado.
La enfermedad suele coexistir con hipertensión, obesidad y alteraciones metabólicas, agravadas por ambientes donde predominan productos con azúcares añadidos y una intensa publicidad.
Desde 2014, el impuesto a bebidas azucaradas ha reducido su compra entre 6% y 12%, con mayor efecto en los hogares con menos recursos. Además, el etiquetado frontal de advertencia impulsó la reformulación de productos, disminuyendo en 10.7 puntos la proporción de bebidas con exceso de azúcar.
No obstante, para enfrentar la magnitud del problema se propone elevar el impuesto a por lo menos 20%, fortalecer el etiquetado y cerrar vacíos en regulación publicitaria, especialmente dirigida a infancia y adolescencia.
El Dr. Juan Carlos Salgado, del INSP, señaló que el impuesto ha demostrado ser eficaz para disminuir la compra de bebidas azucaradas y generar beneficios sociales, mientras que el etiquetado ha reducido la intención de compra y promovido la disminución de azúcar en productos sin aumentar el uso de edulcorantes.
Los especialistas también denunciaron la interferencia de la industria refresquera en la formulación de políticas de salud, mediante campañas, patrocinios y alianzas institucionales que buscan frenar regulaciones. Entre los ejemplos destacan las Caravanas Navideñas de Coca-Cola, pese a su incumplimiento de normativas sanitarias y de publicidad.
Christian Torres, de El Poder del Consumidor, subrayó que esta interferencia ha sido sistemática y se ha visto favorecida por la falta de acción estatal, debilitando medidas efectivas y entorpeciendo el derecho a la salud.
Los participantes coincidieron en que México no puede seguir permitiendo muertes evitables y debe priorizar la salud pública por encima de los intereses comerciales.